
A la luz de los dos últimos criterios, surge la siguiente conclusión: un bluf cumple con su objetivo cuando manejando la información disponible se decide hacer una apuesta y el rival va al mazo.
Criterio número 6
La toma de decisiones será siempre motivo de vacilación para los rivales.
Tirar faroles tiene dos objetivos. El primero ya lo vimos: ganar sin cartas. El segundo es oblicuo, un tiro por elevación. Al enviar el mensaje a los demás de qué hay veces que apostamos con juego y otras que no, plantamos una semilla de incertidumbre. La teoría del póker nos recuerda que jugar bien es tomar las decisiones correctas. Asimismo, jugar bien es colocar a los rivales en una situación en que se les dificulte la toma de decisiones.
Criterio número 7
La tasa de blufs es variable, nunca fija.
Hay que saber adaptarse a los acontecimientos. En general, el ajuste es ir a contracorriente. “Ajuste” significa introducir los cambios necesarios al juego para que se adapten al de los rivales. Será a favor de aumentar los blufs detectar un juego serio en exceso. Por el contrario, en mesas donde los mentirosos abundan, lo lógico es jugar derecho.



