
Jugador C. El verdadero conflicto nos lo plantea el jugador C. En una fracción de las veces que apueste estará mintiendo (60-32=28%). Pero cuando lo haga será peligroso verlo. A pesar de mentir cuando apuesta, hay más probabilidades de que sea una apuesta de valor que de continuación (32 versus 28%).
Criterios
Finalmente, estamos en condiciones de responder al interrogante planteado: blufear es mejor que no hacerlo nunca.
El proceder del jugador A es previsible por ingenuo. Incluso el jugador B, que miente desmedidamente, es capaz de mostrar un mejor des empeño. El que parece que ha encontrado un punto de equilibrio es el jugador C: ni jugar tan noble ni mentir siempre o casi siempre. El quid de la cuestión pasa por dificultarles a los demás el proceso en la toma de decisiones. Que nunca tengan plena seguridad, sea viendo o yendo al mazo, de que la decisión tomada fue la correcta.



