El póker, más allá del azar depositado al repartir las cartas, es un juego de estrategia y de reconocimiento personal del otro. Hay que comprender la lógica del contrincante para anticiparse a sus actos y poder atacar de la forma más precisa. Existen algunos perfiles básicos de jugadores de póker, basados en la forma en que cada uno plantea su juego en forma general.
Jugador Blando: Son jugadores, generalmente, inexpertos que no consideran importante la selección de una buena mano inicial, y por eso juegan muchas manos. Dejan mucho librado al azar del póker, razón por la cual, si les pega suerte, hay que tener cuidado, pueden llegar a descoronar al más grande. Para ganarles, es importante ser agresivo sin alardear demasiado con la mano que uno tiene.
Jugador Selectivo: Al contrario de los jugadores blandos, los selectivos esperan tener una mano muy buena para jugar y apostar. Si un jugador selectivo envida, es porque tiene una muy buena mano. Hay que respetarlo y tener precaución. Para ganarles se puede hacer alarde de la mano propia, con el objetivo de asustarlo. Pero si contraataca, entonces, retírese, seguro tiene una mano inigualable.
Estos son los dos tipos principales de jugadores de póker. Cada uno de ellos se desdobla en tipos pasivos y activos, definiciones que permitirán conocer mejor a nuestros contrincantes y armar una estrategia adecuada de juego para cada situación. En otro artículo, veremos en detalle las características de cada subtipo de jugador de póker, para estar siempre preparado y tener las mejores herramientas para ganar.



