
Convengamos en que la tasa ideal de blufs no se alcanza nunca.
Aceptada esta limitación, el jugador que mejor blufea no es el que gana siempre. No haber sido pillado nunca en una mentira no es motivo de orgullo. Por el contrario, una buena guía es tener un porcentaje de blufs fallidos. Si a la hora de tirar un farol todos van al mazo, quiere decir que se ha escogido un margen de seguridad excesivamente alto, nos estamos quedando cortos. Es indicio de que se están dejando pasar muchas oportunidades de mentir que hubieran sido exitosas.
Dosis
Suena muy lindo decir que la dosis exacta de blufs es aquella que da al rival chances del pozo tales, que tendrá un margen muy estrecho de decisiones para ver o no. O sea, tome la decisión que tome, ninguna es claramente superior a la otra. Pero en la práctica, ¿cuál es la cantidad exacta de blufs que debemos mandar?, o dicho de un modo menos ambicioso: ¿cuándo sabremos si estamos mintiendo de más o de menos?
Criterio número 4
Existe un equilibrio dinámico entre lo que se apuesta, lo que se pretende ganar y la tasa de efectividad de un bluf.



