Como suele suceder en todos los juegos, las reglas, jugadas y estrategias se van modificando a lo largo del tiempo. Y es así como empiezan a surgir diferentes variantes de un mismo juego. El póker no es la excepción, fue cambiando a lo largo del tiempo.
En 1829 Joseph Crowell, actor inglés, detallaba al póker como un juego en el que cuatro jugadores utilizaban 20 cartas y apostaban a cuál mano era la de mayores puntos.
Ya para el año 1843 el escritor Jonathan H. Green, en su libro “Una exposición de las artes y miserias de las apuestas”, narraba la extensión del póker por todo el país haciendo hincapié en que las apuestas predominaban y eran fuertes en la zona del río Mississippi.
Y cuando los juegos se van expandiendo van cambiando su forma original de jugar y se van reinventando. Se le agregan nuevas reglas y se modifican jugadas. Es así como el póker, ya instalado en todo Estados Unidos reemplazó las 20 cartas utilizadas por la baraja inglesa de 52 cartas con la cual se juega en la actualidad.
También se agregó la jugada denominada “color”, la cual premiaba con puntos la obtención de cinco cartas del mismo palo, que podían no ser consecutivas.
Y las modificaciones se siguieron sucediendo. Con la Guerra Civil Americana se agregaron varias jugadas al póker. Es así como apareció el póquer sin descarte, donde el jugador compite contra el establecimiento y la finalidad del juego es ganarle al croupier con combinaciones variadas de póker de cinco cartas.
También se sumó el “póker descubierto” o Stud Poker una variante del juego clásico en el cuál cuatro de las cinco cartas repartidas son puestas a la vista de los demás competidores.
Por último, para la misma época se añadió el “póker de secuencia” cuyo objetivo era llegar a completar las cinco cartas del mismo palo en forma de escalera secuencial.
Para el año 1875 se sumaron los comodines al juego y a partir de ese entonces se cree que el ejército americano fue quien expandió éste juego a otros continentes como el asiático.



