
Como todas estas argumentaciones son importantes, serán enunciadas separadamente y a modo de criterios.
Criterio número 1
El objetivo inicial de todos los faroles es que el rival vaya al mazo.
Rige tanto para los blufs puros como para los semiblufs. Poco importa si un semibluf se impone porque el rival ve la apuesta y el semibluf evoluciona, convirtiéndose en una mano ganadora, per se. La intención original era la de un bluf; en consecuencia, este objetivo primario fracasó.
Criterio número 2
La utilización equilibrada del bluf hace que aumente la tasa de ganancias.
Supongan un jugador hasta el momento seno y sin vueltas: sólo apuesta aquellas manos en las que considera que tiene un juego superior. Si las escogiera minuciosamente y lograra que el rival que enfrenta fuera al mazo en todas y cada unas de las oportunidades en las que tira un farol, estaría incorporando pases ganados que antes no le pertenecían.
Criterio número 3
La tasa ideal de blufs se alcanza restándole fracasos a los triunfos, no sumando las victorias mecánicamente.



