
Jugador A. Es el que parece más fácil de manejar. Es un jugador serio, al que no le gusta dar pasos en falso. Pero carga con un defecto. El que haya jugado contra él suficiente tiempo, no tardará en advertir su estrategia. Cuando apuesta es porque ha espejado y cuando pasa, no tiene nada. Simplemente habrá que hacerse a un lado cuando manda y apostarle si pasa.
Jugador B. Será tan fácil darse cuenta de que este jugador es un mentiroso como que aquel jugaba sin vueltas. Casi siempre manda pos flop, y sabemos que no se puede espejar tan seguido. A un jugador observador no debería escapársele que abusa de las apuestas de continuación. Si hay que ponerles números sería algo parecido a: 90-32 = 58%. A pesar de ello, la solución no será esta vez tan sencilla. Se lo pescará en falta si se lo ve siempre. Cuando apueste, habrá más posibilidades de que no tenga de que sí. Sin embargo, no poseeremos la misma seguridad de lo que está pasando. Habrá veces que, efectivamente, tenga juego.



